sábado, 17 de enero de 2009

El Camino de una Rosa

EL CAMINO DE UNA ROSA.
Si el sinfín estuviera cerca,
si el aroma fuera tu sonrisa,
si tu perfume amara las flores,
si la distancia oliera tu mirada,
entonces surcaría los mares allende tu nombre.

Si tu pelo volara en mil estrellas,
si tus ojos abarcaran el universo,
si tus labios jugaran en mis manos,
si tus pies caminaran hacia una rosa,
entonces lograría tu dulzura.

Si tu camino encontrara mi suspiro,
si tu cielo me cubriera con su azul,
si tu horizonte fuera una dicha,
si tu espacio conversara con mi esperanza,
entonces alargaría mis pasos hasta tu respiro.

Si tus ansias lograra atrapar,
si tus deseos lograra beber,
si tus caricias fueran las mías,
entonces estaría danzando en la gloria,
y solo así atraparemos la felicidad de una rosa.

Magno González Arrascue

jueves, 15 de enero de 2009

Caballo Negro


CABALLO NEGRO

Enciendo la vela, ahí en San Gregorio,
repaso este libro, con letras muy tenues,
me quedo dormido, como un recuerdo,
y llega la aurora, haciendo colores,
miro mi plaza vacía de todo,
pero hay corazones, que suben y bajan,
este es mi pueblo, que hizo mi alma.

Recorriendo campos, andando caminos,
corriendo al caballo, mirando sus ojos,
pasando mi mano, por sus crines largos,
posando mi cara, en su cara grande.

Montado en su piel, me siento en el cielo,
el mueve la cola, diciéndome hola,
se mueve un poquito sintiendo alegría,
ya somos amigos de ayer y por siempre.

Ajusto las piernas y salen sus pasos,
esta es la señal que partimos solos,
el me lleva lento mi "negro" es hermoso,
en mis cinco años me entrego su anca,
me llevó con el, él me dio cariño.

Va sonando el suelo, avanza el camino,
llegamos al río, sus aguas chispean,
más allá esperan, los otros amigos,
están que se agitan, de aquí para allá,
llega este "negro", éste es el papá.

Está la yeguada, y el viejo corcel,
están las potrancas, de ojos vivaces,
potrillos que saltan, hasta la alegría,
nos miran, relinchan dando un saludo,
estos son amigos que dan su dulzura.

Acercamos pasos y ellos se mueven,
ahí está la madre, de ésta manada,
es la yegua "blanca", tan noble y tan suave,
es una locura, cabalgar sus pasos,
no hay pasos mas suaves, por este confín.

Ella me quiere, como yo a ella,
solo nos amamos, muy dentro sabemos,
cuando cabalgamos, sentimos la danza,
que los corazones, se mueven muy juntos.

El resto nos miran, están como hablando,
ya todos nosotros, somos muy amigos,
amigos que se hacen, solo con miradas,
esta es la amistad, que anida en mi alma,
ahí aprendí, que la amistad, también es silencio,
se hace mas fuerte y se hace mas alma,
me queda el recuerdo, de esos días dulces,
ahora truncadas, sin ese mañana.

Magno Gonzàlez Arrascue.

sábado, 3 de enero de 2009

El Mundo


EL MUNDO


No soy fiera que derribe tus tambores,
ni tambor que alquile tus bemoles,
solo llego a brindar mi viento fuerte,
para horadar tus cinco caras fieras.

Ya el mundo llega con sus heridas,
y las cicatrices son caminos muy oscuros,
ya que el lienzo huyo con su cuadrado,
y mi pueblo se hundió en su holocausto.

Mañana el huésped mirara cada retazo,
se ira con su dedo dejando tus lechuzas,
porque la fuente se seco en su madera,
y el fango hará fiesta sin su arpa.

Este mundo es un sufrir en cada poro,
sin escapar de las paredes del destino,
solo congelar, la ida de la noche,
y morir en cada paso sin cadalso.

Magno González Arrascue.

Biografía de César Vallejo

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