lunes, 30 de noviembre de 2009

La alegría de vivir

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sábado, 21 de noviembre de 2009

Te espere.

TE ESPERE.

Te espere, mirando tu distancia,
se diluyo tu silencio en mi cara,
se cayó tu horizonte en mi pena,
y mis ansias destrozaron mi alegría.

Te espere, cansando mi nostalgia,
haciendo trizas mis venas que caminan,
en la ruta de mi alma que se muere,
por tu amor que se hace nada cada día.

Te espere, mirando el cielo que se nubla,
llego la lluvia a mojar encima mi tristeza,
con las gotas que se caen de mis ojos,
y golpean estos días que se cansan.

Te espere, en el invierno que me duele,
en el otoño, donde caen mis recuerdos,
en la primavera, que aroma mi espera,
y en el verano, que me da calor para tu frío.

Te esperare, cien años con mis pies descalzos,
para construir una sonrisa en tus labios,
beber las gotas del recuerdo que dejaste ,
y morir con el tiempo y en silencio.
Magno González Arrascue.

Basto un suspiro.

BASTO UN SUSPIRO.

Bastó un suspiro, lejano y silente,
cerca a la luna, contigo despierta,
mirando estrellas, bellas cada noche,
ahí acompasamos, palabras muy dulces.

Fue en un segundo, que logramos la dicha,
allá en la arena, tendida tu risa,
halle mil caricias, rodando en el viento,
encontré un suspiro, prendido en tu beso.

Ahora ya somos momento y segundo,
juntando esas horas, arrullemos caricias,
así llegaremos, a morir cada hora,
escribamos un libro, que será nuestra historia.

Rendido a las horas, que vienen sin pausa,
escuchemos canciones, que traen las olas,
así despertemos, sintiendo un suspiro,
y sin calendario, amemos la vida.
Magno González Arrascue.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La sombra de un amor.


LA SOMBRA DE UN AMOR.

Porque las hojas caen cada otoño?
será para despertar cada sueño oculto,
o será para morir en cada olvido,
o quizás para orar por tu diente macizo.

Ella llegó, con el sudor de su cariño,
como algo que palpita en sus deseos,
como una diadema filuda en mi sien,
o como linaza que se espesa en mis pupilas.

Volamos y llegamos, surtiendo nuestros besos,
trotamos el mundo, en nuestras entrañas,
nos miramos, como olas gigantes a reventar,
viciamos el cielo, con nuestros abrazos candentes.

En la media noche, hurgamos los poros infinitos,
alzamos el vientre, en nuestras manos,
hundimos las pasiones, hasta el gemido intenso,
y caminamos adentro, en nuestros ríos.

Pero eran, solo pasos en el aire sin rastro preciso,
ya el horizonte, estaba caduco y sin cielo,
los árboles, no eran justos con sus nombres,
era todo una fantasía, sin brazos, ni piernas.

Ahora el llanto, germina casi despierto,
el suspiro es venganza, que ahoga la dicha,
la mirada se pierde, como olvido travieso,
escuchando una canción, que ya se aleja.

Aunque queda solamente, el trigo sin espiga,
a cursar un año triste, y sin mañanas,
la luna, esconde su romance lejano,
y tu olvidas mi nombre, como nota fúnebre.
Magno González Arrascue.

Biografía de César Vallejo

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